Resiliencia agrícola frente a los temporales: El suelo como defensa
Los recientes sistemas frontales que han azotado a Chile han evidenciado una realidad que muchos agricultores ya venían enfrentando: los suelos degradados no están en condiciones de absorber ni gestionar adecuadamente el exceso de agua.
La compactación, la pérdida de materia orgánica y la escasa actividad biológica convierten al suelo en una superficie impermeable, incapaz de retener la humedad de forma eficiente. El resultado es un campo que se anegó con las lluvias y que ahora, pasado el temporal, secará con rapidez, dejando a los cultivos en una situación de estrés hídrico.
Un suelo sano es el primer escudo
"Un suelo con buena estructura, rico en microorganismos y materia orgánica, actúa como una esponja. Absorbe el exceso de agua, la regula y la libera gradualmente cuando el cultivo la necesita. Eso es resiliencia real frente al clima", explica Christian Velásquez Cabrera, especialista en desarrollo agrícola y gerente general de Vermis.
Recuperar el suelo, antes del próximo temporal
"El agricultor que invierte en la salud del suelo hoy, no solo protege su cultivo del próximo temporal. También está invirtiendo en su rentabilidad a largo plazo", concluye Velásquez.